A menudo, mis pacientes me preguntan sobre el consumo de alcohol, y mi respuesta siempre es la misma: lo puedes hacer, pero no lo recomiendo.
Te explico:
El alcohol reduce la síntesis de proteínas, lo que significa que tus músculos se reparan y crecen más lento después del entrenamiento.
Consumir alcohol deshidrata tu cuerpo, por lo que pierdes líquidos y electrolitos, afectando tu fuerza, energía y resistencia.
Afecta tu sueño. Sí, sé que mucha gente dice que el alcohol da sueño, pero en realidad altera las fases profundas del descanso esenciales para la recuperación muscular.
¡Al despertar, deberías sentirte descansado!
Muchos dirán: “Pues tomo unas cervezas y las quemo al día siguiente”. Pero el cuerpo prioriza metabolizar el alcohol antes que las grasas o los carbohidratos, así que no se “quema” fácilmente con el entrenamiento.
Y ojo con las celulitis
También es más probable la aparición de celulitis. Como mencioné, el alcohol deshidrata, pero también provoca retención de líquidos. Esa combinación dificulta la eliminación de toxinas y hace que la piel se vea más inflamada o irregular.
El alcohol puede alterar la microcirculación y debilitar los vasos capilares, lo que contribuye al aspecto de la celulitis.

El consumo constante de alcohol genera inflamación interna y reduce la producción de colágeno, haciendo la piel menos firme.
Claro que si estás en tus 20´s no afectará tanto el consumo de alcohol que si estuvieras en tus 40´s.
A mayor edad, el impacto negativo del alcohol sobre tu cuerpo, energía y progreso fitness es más fuerte.
Salud!!!!
